La normativa europea sobre residuos exige más trazabilidad y datos fiables. Monika Kubik, experta en TEIMAS Zero, analiza cómo las empresas pueden mejorar el cumplimiento y la gestión de sus residuos.

Por Monika Kubik, Account Executive de TEIMAS Zero en Polonia.
Las empresas nunca habían dispuesto de tanta información sobre sus residuos. Sin embargo, muchas siguen teniendo dificultades para responder a preguntas básicas.
¿Cuál ha sido su destino? ¿Qué tratamiento recibieron? ¿Qué cantidad se recicló realmente? ¿Qué centros obtienen mejores resultados? ¿Qué materiales se están perdiendo en lugar de recuperarse?
El problema ahora es la fragmentación.
La información está distribuida entre documentos de traslado, hojas de cálculo, gestores de residuos, sistemas locales e instalaciones que operan con procesos y requisitos normativos diferentes.
Durante años, las organizaciones pudieron convivir con esta fragmentación porque la información sobre residuos se trataba principalmente de generar documentación. Hoy, esto ha cambiado.
Europa está cambiando lo que exige para el cumplimiento normativo en materia de residuos.
El Reglamento de la UE sobre traslados de residuos, junto con DIWASS, el Sistema Digital de Traslados de Residuos de la UE, refleja la transición hacia procedimientos electrónicos y una mayor trazabilidad de los residuos en la Unión Europea.
El Reglamento sobre los Envases y Residuos de Envases (PPWR) refuerza los requisitos relativos a la reciclabilidad, el contenido reciclado, la reutilización y la prevención de residuos. La Directiva Marco de Residuos revisada introduce nuevas obligaciones de Responsabilidad Ampliada del Productor para los productos textiles y el calzado, además de objetivos vinculantes de reducción del desperdicio alimentario. Por su parte, el Reglamento de Baterías refuerza la trazabilidad y la responsabilidad a lo largo de todo el ciclo de vida de las baterías.
Obligaciones diferentes, pero una dirección común: más trazabilidad, más información estructurada y una mayor rendición de cuentas en toda la cadena de valor.
Para las organizaciones, esto supone un reto importante.
Una instalación puede depender de hojas de cálculo, otra del portal de un gestor y otra de documentos almacenados localmente. Si a esto añadimos diferentes países, gestores, flujos de residuos y sistemas de codificación, disponer de una visión corporativa fiable resulta cada vez más difícil.
Una empresa puede tener miles de registros de residuos y, aun así, carecer de una visión clara de sus residuos.
Las disrupciones en las cadenas de suministro y la incertidumbre geopolítica han obligado a Europa a replantearse su dependencia de fuentes externas de materias primas críticas. La circularidad está cada vez más vinculada a la resiliencia industrial.
El Reglamento Europeo de Materias Primas Fundamentales, por ejemplo, establece como referencia que la UE desarrolle, de aquí a 2030, una capacidad de reciclado equivalente al menos al 25% de su consumo anual de materias primas estratégicas, al tiempo que reduce su dependencia excesiva de terceros países concretos. Esto cambia la forma en la que debemos entender los residuos.
Los residuos de hoy pueden contener las materias primas del mañana. Pero las organizaciones no pueden gestionar recursos que no pueden ver. Sin una trazabilidad fiable, ¿cómo puede una empresa saber si los materiales potencialmente valiosos se están recuperando, perdiendo o eliminando? ¿Cómo puede comparar el rendimiento del reciclaje entre distintas instalaciones, identificar flujos de residuos ineficientes o saber si los gestores están obteniendo los resultados esperados?
Disponer de datos no es suficiente. Las organizaciones deben poder confiar en ellos.
Los registros incompletos, la información duplicada, los sistemas de codificación incompatibles y la validación manual debilitan cualquier análisis que se construya a partir de ellos. Ni unos cuadros de mando mejores ni herramientas de análisis más sofisticadas pueden compensar unos datos de origen poco fiables.
Existe otro problema: la trazabilidad de los residuos suele reconstruirse a posteriori. Al final del mes o del año, se recopilan documentos, se concilian hojas de cálculo y se solicita a centros y gestores la información que falta.
Para entonces, cualquier discrepancia resulta más difícil de resolver.
Un peso que falta, un código de residuo incoherente o un documento almacenado en la bandeja de entrada de alguien pueden parecer problemas menores. Pero, cuando se multiplican por miles de traslados de residuos y decenas de instalaciones, se convierten en un importante problema operativo.
La trazabilidad no puede limitarse a reconstruirse antes de una auditoría. Debe existir mientras el residuo está en movimiento: cuando se genera, se recoge, se transporta, se recibe, se valoriza o se elimina.
El mismo principio se aplica a la digitalización.
Convertir documentos en papel en archivos PDF resulta útil, pero los PDF siguen siendo documentos. La verdadera digitalización consiste en crear información estructurada que pueda validarse, intercambiarse, analizarse e integrarse con otros sistemas.
Un documento puede decirte qué ocurrió con un traslado de residuos concreto. Los datos estructurados pueden ayudarte a entender qué está ocurriendo en miles de ellos.
Tradicionalmente, las organizaciones se han preguntado: ¿Hemos cumplido con la normativa?
Esa pregunta sigue siendo esencial. Pero disponer de datos fiables sobre residuos permite plantearse otras cuestiones de mayor valor.
¿Dónde estamos perdiendo materiales recuperables? ¿Por qué un centro recicla más que otro? ¿Qué flujos de residuos generan los mayores costes? ¿Qué emisiones están asociadas a nuestras operaciones de gestión de residuos? ¿Podrían materiales que actualmente se tratan como residuos convertirse en recursos secundarios?
Estas son preguntas de gestión.
En TEIMAS, tras casi 18 años desarrollando tecnología exclusivamente para el sector de los residuos y digitalizando cada año millones de documentos de traslado de residuos, hemos vivido esta transición de primera mano.
Las organizaciones necesitan una forma fiable de conectar sus operaciones de residuos entre centros, gestores y países, proporcionando al mismo tiempo visibilidad a las sedes centrales sin impedir que las instalaciones sigan operando a nivel local.
Ese es el reto para el que diseñamos TEIMAS Zero: un software especializado en residuos que proporciona a las organizaciones con operaciones complejas el control, la trazabilidad y los datos fiables que necesitan para tomar mejores decisiones. En la actualidad, casi 40 empresas de 11 países utilizan Zero, entre ellas organizaciones líderes como Telefónica o Iberdrola.
Detrás de cada registro de residuos hay un material, un coste, una responsabilidad y, potencialmente, un recurso que podría volver a utilizarse de forma productiva.
Antes, los datos sobre residuos eran algo que las organizaciones incluían en un informe.
Ahora pueden indicar dónde se está perdiendo dinero, qué no está funcionando y qué se puede hacer mejor.